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Historia y misterio 

El Sospechoso
Cubista

El Sospechoso Cubista es el punto de partida de toda la historia. Nace del momento en que la Gioconda desaparece y todos miran hacia Picasso. El arte moderno se convierte en el principal sospechoso.

Es un cóctel fragmentado en tres piezas, como un cuadro cubista: cada vaso representa una parte del retrato —la sombra, el cubismo y el robo—, pero solo al juntarlos cobran sentido.

Conceptualmente queríamos que el cliente viviera la confusión del caso: sabores que encajan por separado y no cobran sentido hasta que se ensamblan. Es un guiño a la ruptura de la forma, al cubismo y a la duda, al misterio de ver que se esconde realmente detrás de estos ingredientes.

En nuestra narrativa, este cóctel no se bebe, se investiga.

Retrato sin Modelo

Representa el momento en que la Gioconda ya no está. El espectador se queda solo frente al lienzo vacío, buscando una musa que ha desaparecido.

Es un cóctel profundamente aromático, floral e inquietante—. Todo en él evoca la presencia ausente, lo que falta pero aún se siente.

En esta historia jugamos con la memoria olfativa , como si el perfume de lo robado siguiera presente

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